Visión

Mi vista se detiene en encinas dispersas

[achaparradas

a través del desgastado cristal del ferrocarril

cadenciosa y ausente

como queriéndose evadir del mundo real

y crear uno ficticio y más

a su manera

real y cercano.

Entonces comienza de nuevo la niebla

cayendo a pedazos como jirones deshilachados

de un hinchado vientre arácnido.

Se va posando desde el último crepúsculo

arrastrándose por entre los huecos

que aún sobreviven de luz

haciéndose un todo.

La percibo a dos silencios de distancia

con el ferrocarril traqueteando

en mis circunvalaciones extrañas y sumisas.

Pero nada de esto es real.

Solo el cristal que me refleja

y la saliva que retorna

al interior de mi garganta.

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Mi Álbum Ilustrado

Acabo de terminar un curso de Álbum Ilustrado en el que intenté reflejar a través de imágenes uno de mis pequeños relatos. No sé si conseguí plasmar por completo las ideas que tenía. Seguro que no. Soy demasiado novato en esto y además carezco de la voluntad necesaria para dedicar el esfuerzo necesario a pulir y detallar una y otra vez tus bocetos y láminas. Pero lo disfruté y aprendí a perderme entre trazos de colores. Y con eso para mí basta.

Esto fue lo que salió:

Primera Lámina

Lámina 3Maqueta libro ilustrado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y este el relato que ilustré:

Puzzle

Aquella tarde, a la sombra de un café, sucedió algo maravilloso: se enamoraron.
Ella traía la rutina cosida a su sombra y una mirada tan lejana que parecía que ya no podría volver.
Él se refugiaba en tierras imaginadas y le colgaba la desesperanza por sus hombros.
Ella dibujaba mariposas y luciérnagas en el vaho de los cristales y jugaba a que era feliz.
Él ahogaba su timidez con sonrisas y silencios y bisbiseaba poemas de memoria en sus ratos libres.
Ella se fijó en la pajarita de papel que sobresalía de las páginas del libro que estaba leyendo.
Él en su forma de agitar la cucharilla del café.
En el corazón de ambos había un vacío denso y oscuro. Ella, entonces, atrapó del borde de su corazón la sustancia necesaria para rellenar el hueco de él que, a su vez, atrapó del centro del suyo la sustancia imprescindible para ocupar el de ella.
Pero no encajaron. La sustancia no lograba fusionarse y quedaba como una pieza de puzzle mal colocada. Él, entonces, rescató de nuevo la parte del corazón que ella le había dado y recogió la parte del suyo.
Se sintieron tristes y más desesperanzados que nunca. Pero se encontraron sus miradas y ella, decidida, volvió a rellenar la parte del corazón de él; y él, seguro, lo hizo con el de ella.

Última estación

Las sombras se suceden tras los cristales grises. El tren traquetea despacio y monótono. En uno de sus gastados compartimentos dos pétreos viajeros se sientan uno frente al otro. Están completamente solos en todo el vagón. Hace demasiado tiempo que nadie, ni siquiera el revisor, interrumpe el tenso silencio de los pasajeros. Ambos parecen sacados de un mismo molde (traje gris, corbata oscura, maletín de piel y zapatos a juego). Pero el tren se frena bruscamente.

–          Vaya, ¿qué habrá sucedido?

–          Un semáforo en rojo.

–          ¿Tú crees?

–          Intuyo.

El silencio retorna, haciéndose ahora más pesado e ingobernable. El tren, sin embargo, sigue su trayecto sin pausas dramáticas. Uno de los viajeros mira mecánicamente su reloj. Su compañero de vagón clava su mirada en aquel hombre simétrico. Observa sus oscuras cejas, perfectamente niveladas; sus impenetrables pupilas negras; su nariz de corte egipcio; su estirado cuello de jirafa, oculto tras su impoluta camisa. Quedaba poco para llegar a su destino y aquel hombre era lo único que tenía. Abrió su maletín y levantándose con mucha precaución, mostró su contenido a su compañero de viaje.

–          ¡Un Kikirú!

–          ¿Cómo sabes qué es?

Y abriendo su maletín, se levantó con mucha precaución y mostró su contenido.

–          ¡Un Kikirú!

Y el tren, inevitablemente, tuvo que llegar a su destino.

A vueltas de nuevo

Empecé este blog con la intención de escribir un post al día durante al menos el primer mes. Pero… duré exactamente 25 días. Visto ahora no está mal, solo me faltaron cinco días para lograrlo. Podría decir que estaba sobrecargado de trabajo, que no pude acceder a internet es un tiempo o que incluso que tuve una larga enfermedad… Sería mentir con descaro. Lo único que sucedió fue que un día la molicie, la falta motivación o ahora eso que llaman algunos gafapastisles o snobs de proscrastinación (aunque creo que ya ha dado la vuelta y ahora se menciona como algo paródico) me pudo sin remedio. Y un día siguió al otro inevitablemente. Y como pasa con esos amigos no muy cercanos a los que cuanto más tiempo estás sin contactar con ellos más incómodo te resulta mandarles si quisiera un saludo, así me pasaba según iban cayendo los días sin actualizar el blog. Pero ayer alguien me dejo un acertado comentario en uno de mis post y fue motivación suficiente para al menos intentarlo de nuevo. No prometo un post al día, pero sí espero no dejar que se oxide…

Nota: Y también tengo pendiente de actualizar mi otro blog, ains.

Mis 5 sitcoms favoritas (sin orden de relevancia…)

Roseanne (1988-1997) ABC. 9 Temporadas

Una de las primeras series en retratar una familia de clase media americana. Y una de las primeras en incorporar el drama. Y lo hace sin estridencias, como algo natural. Una maravillosa disección de las pequeñas tragedias y los pequeños logros que suceden en cualquier núcleo familiar. Lástima que las últimas temporadas fueran fagocitadas por  el ego de la protagonista Roseanne barr y la serie terminara en un psicodélico y vergonzante final.

Seinfeld (1990-1998) NBC. 9 Temporadas

Con personajes icónicos (Constanza, Elaine, Kramer, el propio Seinfeld), escenas que aun se recuerdan por toda la red (probad a buscar “sopa nazi” en google) o capaz de hacer subir vertiginosamente las ventas del caramelo Pez  por ser protagonista de uno de los episodios rompió los moldes de la comedia en la televisión. Y lo hace sobre lo cotidiano, sobre lo absurdo del comportamiento humano, sobre nosotros mismos. 

Louie (2010- ) FX. 2 Temporadas

La última en llegar y aun en antena. Heredera de Seinfeld y Curb your enthusiasm (serie que continúa la anterior, protagonizada por Larry David co-guionista y productor de Seinfeld y más irreverente y de idéntica calidad) da una vuelta de tuerca y hace que reflexionemos sobre la miseria humana partiendo de la propia comedia. Porque cuando Louie (otro cómico que se gana la vida haciendo monólogos) se baja del escenario nos muestra el lado cruel y oscuro de la realidad. Sus miserias, su lucha por seguir adelante, su humanidad.

Frasier (1993-2004) 11 Temporadas

Para mí la TSNR (tensión sexual no resuelta) mejor llevada de la televisión. Desde el primer capítulo sabemos que Nails se enamora perdidamente de Daphne, pero no será hasta mucho más adelante (en la sexta o séptima temporada no recuerdo bien) no se culminará su amor. Y todo sucede de la forma más sutil y progresiva posible. Con uno de los personajes más divertidos y especiales de la historia televisiva sin aparecer en pantalla ni una sola vez: Marice, la esposa de Nails.

El mejor spin-off de la televisión.

 

The Simpsons (1989- ) 24 Temporadas

Porque sí. Porque es “la serie”. Recién cumplidos los 500 episodios poco se puede decir que no se haya dicho ya. Se podría decir que es el símbolo de toda una generación, casi de toda una época. Hoy no se puede decir que eres realmente importante hasta que no salgas en Los Simpsons. Profunda, irreverente, cómica, referencial

Maestra.

 

Tipología del aficionado

A lo largo de mi vida como espectador del mundo en general y de la gente en particular (que comenté en este post) he desarrollado cierta habilidad para clasificar e intuir las distintas personalidades de cada individuo. Al hilo de la anterior entrada ahora voy a dar mi visión particular (propia y personal claro está) sobre los tipos de aficionados que existen en el deporte, ya sea fútbol, baloncesto, balonmano o fútbol-sala.

Aficionado radical agresivo

Este tipo de aficionado es, como el propio título indica, el más peligroso y violento. Utiliza el deporte como mero vehículo para canalizar su agresividad, escudándose en la masa con el resto que son como él, donde puede expresar su odio e intolerancia que en otros ámbitos le sería imposible. Suelen ser jóvenes en un amplio espectro desde la adolescencia (15-16,17 años) hasta la treintena. Más allá de esa edad solo quedan sus líderes que ya son conscientes de su agresividad y la utilizan para manipular a sus pupilos. Hoy el deporte, y en concreto el fútbol, es el sustituto de aquellas guerrillas que asolaban la Tierra en la lucha por los territorios vecinos, el problema está cuando ya no es mera sustitución sino el eco inmediato de esa violencia.

Violencia Ultra en Egipto

Aficionado gruñón

Para él todos los que no siguen su cuerda están en su contra de su equipo. Terriblemente susceptible, es habitual de los programas deportivos de radio y televisión de cuyos presentadores exige la confesión de su equipo favorito, casi siempre creyendo que conspira contra el suyo cuando en realidad la mayoría de las veces no hacen más que arrimar el ascua a la sardina que más les favorece en cada momento. Sufridores natos que se toman el deporte demasiado en serio quizás porque sin él su vida se le haría insoportable.

Aficionado fanático devoto 

Podríamos decir que es una variante del tipo anterior, como si diéramos una vuelta de tuerca de más. De alguna forma sustituyen cierta carencia afectiva que, en mayor o menor grado, suelen tener (aunque en realidad quién no tiene en mayor o menor grado esa carencia…) y hacen de su equipo el único valor importante en su vida. Suelen ser los tipos raros, los que siempre suelen salir en los zapping y en resúmenes deportivos para mostrarnos su rareza, su extrema pasión por el equipo de sus amores. Sería envidiable su actitud sino fuera porque igual que lloran de emoción y de alegría casi hasta el paroxismo también caen casi en depresión cuando los resultados van mal y su alegría anterior se torna en tragedia.

Descenso del Betis

Aficionado “estandar”

El ponderado. El que se alegra enormemente por las victorias y al que tan solo le disgustan ligeramente las derrotas. Son los que ocupan el grueso de la afición cuando todo viene de cara y los que abandonan cuando se tuercen. Para él es solo un juego, un divertimento que sirve de excusa para estar con amigos y tener siempre temas de conversación. Con matices claro está, pero creo que es el tipo de aficionado al que me adscribiría.

Aficionado Puntual

El que solo es aficionado cuando ocurre un gran evento deportivo como las olimpiadas, o una Eurocopa o un Mundial de fútbol. Animan incluso más que los habituales pues se sienten como parte de un espectáculo que no es solo deportivo sino un acto social en el que todos participamos. Aparecen, claro está, con la selección española pues simboliza a todo un grupo del que, como ya he dicho, formamos parte.

El no Aficionado

Cuando toda una ciudad o incluso todo un país está encerrado en bares o o salones de la casa, él se va al cine o al teatro o a cualquier otro lugar donde no se hable ni escuche nada del evento deportivo. Están fuera de ese mundo y no logran desentrañar el por qué de tanto entusiasmo ante algo tan aburrido.

 

Pues creo que ya está. Espero que haya gustado este pequeño análisis personal y totalmente transferible y del que seguro se podrían sacar muchos más tipos. ¿Alguien se anima a dar alguno(s) más?

Comienzo

Emprendo este blog como una manera de demostrarme a mí mismo de que puedo escribir de una forma continua y sobre todo escribir de mí y de lo que me rodea; escribir de las series, de los libros, de las películas, de los cómics que me apasionaron o simplemente me atrajeron de un modo u otro.

Mi primer objetivo será publicar un post al día durante un mes.

 

P.D.: La idea del comienzo de esta “aventura” no es mía, fue al leer a la estupenda bloguera acapulco70, cuyo blog recomiendo encarecidamente:

http://acapulco70.com/como-encontrar-un-trabajo/

La calma antes de la tormenta...