Visión

Mi vista se detiene en encinas dispersas

[achaparradas

a través del desgastado cristal del ferrocarril

cadenciosa y ausente

como queriéndose evadir del mundo real

y crear uno ficticio y más

a su manera

real y cercano.

Entonces comienza de nuevo la niebla

cayendo a pedazos como jirones deshilachados

de un hinchado vientre arácnido.

Se va posando desde el último crepúsculo

arrastrándose por entre los huecos

que aún sobreviven de luz

haciéndose un todo.

La percibo a dos silencios de distancia

con el ferrocarril traqueteando

en mis circunvalaciones extrañas y sumisas.

Pero nada de esto es real.

Solo el cristal que me refleja

y la saliva que retorna

al interior de mi garganta.

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Vagando ideas…

Solo necesito un instante de vida para escribir un verso y tres generaciones para rozar el sentido de la poesía.

Poesía no es un determinado número de versos agolpados en un papel, poesía es la mirada de dos amantes y el polvo que oculta el camino; poesía es la charla del café y las prisas del viajero. Solo eso y nada más, que diría un viejo pájaro maldito.

La poesía es íntima y universal, egoísta y solidaria. La poesía solo necesita un espacio donde escribir, ya sea la puerta de un baño o el margen de tu libro preferido.

La poesía solo pertenece a todo el mundo.

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Pedro Salinas

Uno de los poetas de la famosa Generación del 27. Para él, lo aparente, lo que vemos y palpamos, nos oculta el auténtico fondo de las cosas. Así, su poesía busca esa realidad profunda. Por tanto presenta los objetos y las personas fuera de su circunstancias, como algo esencial. (La amada es siempre un “tú” que no tiene rasgos definidos).

Sin embargo tiene lenguaje sencillo, sobrio, casi cotidiano y natural.

En 1933 publica La voz a ti debida, el libro más importante de Salinas y uno de los libros de poesía amorosa del siglo XX español.

Está dedicada a un único amor, que se trata en su proceso: desde las dudas iniciales hasta la separación y la soledad o la nada final, pasando por los momentos de pasión culminante. Pero no va a través de una sucesión temporal, sino que nos lleva para que perdamos el hilo de la narración lineal.

Aqui os dejo con uno de esos poemas de “La voz a ti de debida”.

A la noche se empiezan

a encender las preguntas.

Las hay distantes, quietas,

inmensas, como astros:

preguntan desde allí

siempre

lo mismo: cómo eres.

Otras,

fugaces y menudas,

querrían saber cosas

leves de ti y exactas:

medidas

de tus zapatos, nombre

de la esquina del mundo

donde me esperarías.

Tú no las puedes ver,

pero tienes el sueño

cercado todo él

por interrogaciones

mías.

Y acaso alguna vez

tú, soñando, dirás

que sí, que no, respuestas

de azar y de milagro

a preguntas que ignoras,

que no ves, que no sabes.

Porque no sabes nada;

y cuando te despiertas,

ellas se esconden, ya

invisibles, se apagan.

Y seguirás viviendo

alegre, sin saber

que en media vida tuya

estás siempre cercada

de ansias, de afán, de anhelos,

sin cesar preguntándote

eso que tú no ves

ni puedes contestar.

"La pescadora valenciana", Joaquín sorolla